Adaptándose a los cambios.

En un par de meses cumplo un año de haber sufrido un grave accidente el cual cambio mi vida de muchas formas pues siempre había sido una mujer autosuficiente y muy activa a la que le desagrada de sobre manera pedir favores o molestar a las personas con alguna petición ya que si yo puedo hacerlo por mí misma siempre evitare causar molestias, por lo cual nunca imagine pasar por una situación como la que viví.

Todos los días me levanto a las cinco de la mañana para llevar a dar un paseo a mi perro es un bello labrador negro llamado Bobby que amo con todo mi ser casi tanto como a mi único hijo; por las noches antes de dormir, nuevamente lo llevo de paseo.

Yo vivo sola desde hace tiempo dado que mi hijo se casó, de modo que mi rutina en la cual llevo a mi canino dos veces al día de paseo pero la tarde anterior al incidente una de mis primas a la cual no veo tan seguido vino de visita a mi casa nuestra platica fue tan amena y agradable me sentí muy contenta y la disfrutamos mucho por lo que no dude en invitarla a quedarse a dormir ella acepto y la charla continuo hasta altas horas de la madrugada entonces ya no pude darle el paseo nocturno a Bobby por la mañana no quería despertarla por lo que no quise encender la luz del patio de modo que salí a oscuras tratando de no hacer mucho ruido pero al dar unos cuantos pasos me resbale con las heces de mi mascota, sin poder sostenerme de algo caí sobre mi rodilla, fue tanto el escándalo que mi prima Adela al escuchar el alboroto se levantó a auxiliarme ya que yo me encontraba tirada en el suelo sin poder levantarme, de inmediato como pudo me llevo adentro pues casi no podía moverme, el dolor era tan intenso que solo pude caminar unos pasos mientras ella casi me cargaba; se apresuró y como pudimos llegamos al hospital, ya estando en urgencias me atendieron lo más rápido posible me tomaron una radiografía y descubrieron que tenía la rótula hecha polvo por lo cual necesitaba una cirugía pero, el problema es que mis niveles de azúcar se encontraban demasiado elevados por lo que no podían hacer nada hasta normalizarme los niveles de glucosa.

A la mañana siguiente comenzaron a darme los cuidados pie diabético necesarios para evitar algún tipo de infección y con ello poder realizarme la cirugía lo más pronto posible, fueron días de verdadero sufrimiento ya que es muy doloroso, además en primera instancia era por mis niveles de glucosa en la sangre por lo que no me podían operar pero después fue debido a que solicitaron unos materiales como clavos, tornillos y cable especial para reconstruir la rótula, donadores de sangre y obviamente el pago de los gastos del hospital por último el tiempo de recuperación, en fin entonces pase alrededor de un mes hospitalizada el cual me pareció una eternidad.

Hoy en día estoy recuperada casi al cien por ciento y feliz de volver a valerme por mi misma ya que durante muchos meses tuve que necesitar de los cuidados de mi hijo y su esposa a quienes agradezco mucho aunque sin duda no hay como hacer todo por si mismo; por lo que me siento muy contenta de haber recuperado mi salud y ya no depender de los demás puesto que es muy desesperante, aunque muy reconfortante para el corazón contar con seres amados que están dispuestos a ayudarnos cuando más los necesitamos por otro parte Bobby y yo retomamos nuestra rutina de paseos.

 

Visita: DEGASA, YouTube, PaseaPerros

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *